Cambiar de hosting es trasladar tu sitio web, sus bases de datos y tus casillas de correo desde un servidor a otro. Lo que asusta no es el traslado en sí, sino la posibilidad de quedar un día sin sitio o de perder correos importantes en el camino. Ambas cosas se evitan con un orden muy simple: primero se prepara todo en el servidor nuevo y, recién cuando está probado, se mueve el dominio.
Señales de que ya es hora de cambiarte
- El sitio se cae o se pone lento con frecuencia y te enteras por tus clientes, no por tu proveedor.
- El soporte no responde o te deriva a tickets que tardan días.
- Los correos rebotan o llegan a spam sin que nadie te explique por qué.
- La renovación subió mucho respecto del precio con el que contrataste.
- No sabes dónde están tus respaldos ni si existen.
Si te identificas con dos o más, vale la pena revisar las opciones. En qué mirar antes de contratar hosting repasamos cómo comparar proveedores sin quedarte solo con el precio.
El orden correcto para migrar sin cortes
- Inventario. Anota qué hay en el hosting actual: sitios, bases de datos, casillas de correo, redirecciones y cualquier subdominio. Lo que no está en la lista es lo que se olvida.
- Respaldo completo. Descarga una copia de los archivos del sitio, de las bases de datos y, si es posible, de los correos. Guárdala fuera del servidor.
- Preparar el servidor nuevo. Se copian el sitio y las bases, y se crean las mismas casillas de correo con los mismos nombres.
- Probar antes de tocar el dominio. El sitio se revisa completo en el servidor nuevo, incluidos formularios, pagos y paneles de administración.
- Mover el dominio. Recién ahí se cambian los DNS para que el dominio apunte al servidor nuevo, idealmente en un horario de poca visita.
- Acompañar los días siguientes. Durante la propagación de DNS algunos visitantes siguen viendo el servidor antiguo, así que no conviene darlo de baja el mismo día.
La regla de oro: no cancelas el hosting antiguo hasta que el nuevo lleva varios días funcionando y tus correos llegan sin problemas.
Cómo no perder correos en el traslado
Los correos son la parte más delicada, porque siguen llegando mientras haces el cambio. Tres cuidados bastan:
- Usar IMAP en los equipos. Con IMAP los correos viven en el servidor y se pueden copiar de una casilla a otra. Con POP3, muchas veces solo están en el computador de cada persona.
- Copiar el historial. Los mensajes antiguos se trasladan desde la casilla vieja a la nueva antes o justo después del cambio de DNS.
- Revisar los registros de correo. Los registros MX, SPF, DKIM y DMARC deben apuntar al servidor nuevo; si quedan mal, los correos se pierden o terminan en spam. Lo explicamos en detalle en correo corporativo con dominio propio.
Qué revisar después del cambio
Una vez que el dominio apunta al servidor nuevo, conviene hacer una revisión corta pero completa: que el sitio cargue con https y sin advertencias, que los formularios envíen, que puedas enviar y recibir correo desde el celular y el computador, y que los respaldos automáticos ya estén corriendo en el nuevo hosting. También es buen momento para confirmar que el dominio sigue a nombre de tu empresa y que tienes anotadas las nuevas claves de acceso en un lugar seguro, fuera del correo de una sola persona.
¿Lo haces tú o lo hace el proveedor?
Un sitio pequeño con pocas casillas se puede migrar por cuenta propia si tienes tiempo y paciencia. Pero lo razonable es que lo haga el nuevo proveedor: es quien conoce su servidor y quien responde si algo sale mal. En nuestros planes de hosting empresarial el traslado no tiene costo: copiamos el sitio y las bases de datos, recreamos tus casillas, revisamos todo antes de tocar el dominio, hacemos el cambio en horario de baja visita y te acompañamos los días siguientes.